Puntero Izquierdo

Como todos sabem, o escritor e poeta uruguaio Mario Benedetti resolveu retirar-se de campo neste domingo, aos 88 anos. Sintoma de sua importância para a consolidação deste sentimento latino-americano que hoje move instituições do porte da ImpedCorp, boa parte dos chefes de Estado do continente lamentou, oficialmente, a morte do escritor. Não seria o Impedimento a deixar de fazer este registro, já que, como titulou o jornal uruguaio Ovación, “el fútbol también extrañará a Benedetti”.

Em 1954, Mario Benedetti publicou o conto “Puntero Izquierdo”, dentro do livro de contos intitulado “Montevideanos”. Nos anos 90 publicou “El Césped”, o que talvez os entendidos da área chamem de novela.

O autor deste artigo põe Benedetti ao lado do seu conterrâneo Horacio Quiroga, autor de “Juan Polti, halfback”, como um dos escritores que consolidou o futebol como inspiração para a literatura e metáfora universal da vida, ainda, é claro, que Quiroga tenha escrito seu conto ainda nos anos 20. Numa matéria do Olé aos 50 anos da publicação de “Puntero Izquierdo”, o jornal argentino afirmou também que “con ese texto la literatura del fútbol empezó a ganarse un lugar entre las letras”.

A matéria do Ovación citada acima também lembra que, além destes dois contos, outros textos de Benedetti tiveram o futebol como pretexto. Ali se lê uma frase de Benedetti, contida no livro “Andamios”, que bem poderia ser um grito de guerra do Impedimento, militante da informação sobre o futebol praticado na América do Sul: “Y ya que nadie te informa de cómo van Peñarol o Nacional o Wanderers o Rampla Juniors, te vas convirtiendo paulatinamente en forofo (Hincha, digamos) del Zaragoza o del Albacete o del Tenerife, o de cualquier equipo en el que juegue un uruguayo o por lo menos algún argentino o mexicano o chileno o brasileño”.

E antes de que eu pareça um entendido de um assunto que não sou, termino indicando uma poesia que Benedetti fez para Diego Maradona, e deixo vocês com o conto “Puntero Izquierdo”.

Um abraço,
Daniel Cassol


Puntero Izquierdo

Mario Benedetti

Vos sabés las que se arman en cualquier cancha más allá de Propios. Y si no acordate del campito del Astral, donde mataron a la vieja Ulpiana. Los años que estuvo hinchándola desde el alambrado y, la fatalidad, justo esa tarde, no pudo disparar por la uña encarnada. Y si no acordate de aquella canchita de mala muerte, creo que la del Torricelli, donde le movieron el esqueleto al pobre Cabeza, un negro de mano armada, puro pamento, que ese día le dio la j.oca de escupir cuando ellos pasaban con la bandera. Y si no acordate de los menores de Cuchilla Grande, que mandaron al nosocomio al back del Catamarca, y todo porque le habían hecho al capitán de ellos la mejor i . ugada recia de la tarde. No es que me arrepienta, ¿sabés? de estar aquí en el hospital, se lo podés decir con todas las letras a la barra del Wilson. Pero para poder jugar más allá de Propios hay que tenerlas bien puestas. ¿O qué te parece haber ganado aquella final contra el Corrales, jugando nada menos que nueve contra once? Hace ya dos años y me parece ver al Pampa, que todavía no había cometido el afane pero lo estaba germinando, correrse por la punta y escupir el centro, justo a los
cuarenta y cuatro de la segunda etapa, y yo que la veo venir y la coloco tan al ángulo que el golerito no la pudo ni pellizcar y ahí quedó despatarrado, mandándose la parte porque los de Progreso le habían echado el ojo. ¿O qué te parece haber aguantado hasta el final en la cancha del Deportivo Yi, donde ellos tenían el juez, los línema y una hinchada piojosa que te escupía hasta en los minutos adicionados por suspensiones de juego, y eso cuando no entraban al fiel y te gritaban: ¡Yi! ¡Y¡! ¡Yi! como si estuvieran llorando, pero refregándole de paso el puño por la trompa? Y uno haciéndose el etcétera porque si no te tapaban. Lo que yo digo es que así no podemos seguir. O somos amater o somos profesional. Y si somos profesional que vengan los fasules. Aquí no es el Estadio, con protección policial y con esos mamitas que se revuelcan en el área sin que nadie los toque. Aquí si te hacen un penal no te despertás hasta el jueves a más tardar. Lo que está bien. Pero no podés pretender que te maten y después ni se acuerden de vos. Yo sé que para todos estuve horrible y no preciso que me pongas esa cara de Rosigna y Moretti. Pero ni vos ni don Amílcar entienden ni entenderán nunca lo que pasa. Claro, para ustedes es fácil ver la cosa desde el alambrado. Pero hay que estar sobre el pastito, allí te olvidás de todo, de las instrucciones del entrenador y de lo que te paga algún mafloso. Te viene una cosa de adentro y tenés que llevar la redonda. Lo ves venir al jalva con su carita de rompehueso y sin embargo no podés dejársela. Tenés que pasarlo, tenés que pasarlo siempre, como si te estuvieran dirigiendo por control remoto. Si te digo que yo sabía que esto no iba a resultar, pero don Amílcar que empieza a inflar y todos los días a buscarme a la fábrica. Que yo era un puntero izquierdo de condiciones, que era una lástima que ganara tan poco, y que cuando perdiéramos la final él me iba arreglar el pase para el Everton. Ahora vos calculá lo que representa un pase para el Everton, donde además de don Amílcar que después de todo no es más que un cafisho de putas pobres, está nada menos que el doctor Urrutia, que ése sí es Director de Ente Autónomo y ya colocó en Talleres al entreala de ellos. Especialmente por la vieja, sabés, otra seguridad, porque en la fábrica ya estoy viendo que en la próxima huelga me dejan con dos manos atrás y una adelante. Y era pensando en esto que fui al café Industria a hablar con don Amílcar. Te aseguro que me habló como un padre, pensando, claro, que yo no iba a aceptar. A mí me daba risa tanta delicadeza. Que si ganábamos nosotros iba a ascender un club demasiado díscolo, te juro que dijo díscolo, y eso no convenía a los sagrados intereses del deporte nacional. Que en cambio el Everton hacía dos años que ganaba el premio a la corrección deportiva y era justo que ascendiera otro escalón. En la duda, atenti, pensé para mi entretela. Entonces le dije el asunto es grave y el coso supo con quien trataba. Me miró que parecía una lupa y yo le aguanté a pie firme y le repetí que el asunto es grave. Ahí no tuvo más remedio que reírse y me hizo una bruta guiñada y que era una barbaridad que una inteligencia como yo trabajase a lo bestia en esa fábrica. Yo pensé te clavaste la foja y le hice una entradita sobre Urrutia y el Ente Autónomo. Después, para ponerlo nervioso, le dije que uno también tiene su condición social. Pero el hombre se dio cuenta que yo estaba blando y desembuchó las cifras. Graso error. Allí no más le saqué sesenta. El reglamento era éste: todos sabían que yo era el hombre gol, así que los pases vendrían a mí como un solo hombre. Yo tenía que eludir a dos o tres y tirar apenas desviado o pegar en la tierra y mandarme la parte de la bronca. El coso decía que nadie se iba a dar cuenta que yo corría pa los italianos. Dijo que también iban a tocar a Murias, porque era un tipo macanudo y no lo tomaba a mal. Le pregunté solapadarnente si también Murias iba a entrar en Talleres y me contestó que no, que ese puesto era diametralmente mío. Pero después en la cancha lo de Murias fue una vergüenza. El pardo no disimuló ni medio: se tiraba como una mula y siempre lo dejaban en el suelo. A los veintiocho minutos ya lo habían expulsado porque en un escrimaye le dio al entreala de ellos un codazo en el hígado. Yo veía de lejos tirándose de palo a palo al meyado Valverde que es de esos idiotas que rechazan muy pitucos cualquier oferta como la gente, y te juro por la vieja que es un amater de órdago, porque hasta la mujer, que es una milonguita, le mete los cuernos en todo sector. Pero la cosa es que el meyado se rompía y se le tiraba a los pies nada menos que a Bademian, ese armenio con patada de burro que hace tres años casi mata de un tiro libre al golero del Cardona. Y pasa que te contaglás y sentís algo dentro y empezás a eludir y seguís haciendo dribles en la línea del córner como cualquier mandrake y no puede ser que con dos hombres menos (porque al Tito también lo echaron, pero por bruto) nos perdiéramos el ascenso. Dos o tres veces me la dejé quitar, pero, ¿sabés?, me daba un dolor bárbaro porque el jalva que me marcaba era más malo que tomar agua sudando y los otros iban a pensar que yo había disminuido mi estándar de juego, Allí el entrenador me ordenó que jugara atrasado para ayudar a la defensa y yo pensé que eso me venía al trome porque jugando atrás ya no era el hombre-gol y no se notaría tanto si tiraba como la mona. Así y todo me mandé dos boleos que pasaron arañando el palo y estaba quedando bien con todos. Pero cuando me corrí y se la pasé al ñato Silveira para que entrara él y ese tarado me la pasó de nuevo, a mí que estaba solo, no tuve más remedio que pegar en la tierra porque si no iba a ser muy bravo no meter el gol. Entonces mientras yo hacía que me arreglaba los zapatos el entrenador me gritó a lo Tittarufo: «¿Qué tenés en la cabeza? ¿Moco?» Esto, te juro, me tocó aquí adentro, porque yo no tengo moco y si no preguntale a don Amílcar, él siempre dijo que soy un puntero inteligente porque juego con la cabeza levantada. Entonces ya no vi más, se me subió la calabresa y le quise demostrar al coso ése que cuando quiero sé mover la guinda y me saqué de encima a cuatro o cinco y cuando estuve solo frente al golero le mandé un zapatillazo que te lo vogliodire y el tipo quedó haciendo sapitos pero exclusivamente a cuatro patas. Miré hacia el entrenador y lo
encontré sonriente como aviso de R’der y recién entonces me di cuenta que me había enterrado hasta el ovario. Los otros me abrazaban y gritaban: «¡Pa los contras! », y yo no quería d’rigir la visual hacia donde estaba don Amílcar con el doctor Urrutia, o sea justo en la banderita de mi córner, pero en seguida empezó a ¡legarme un kilo de putiadas, en las que reconocí el tono mezzosoprano del delegado y la ronquera con bíter de mi fuente de recursos. Allí el partido se volvió de trámite intenso porque entró la hinchada de ellos y le llenaron la cara de dedos a más de cuatro. A mí no me tocaron porque me reservaban de postre. Después quise recuperar puntos y pasé a colaborar con la defensa, pero no marcaba a nadie y me pasaban otro. Dificil, dijo Cañete. 1, enfermera que me trata como al rey Farú y que tiene como ya lo habrás jalviado, su bruta plataforma electoral, dice que tengo para un semestre. Por ahora no está mal, porque ella me sube aúpa para lavarme ciertas ocasiones y yo voy disfrutando con vistas al futuro. Pero la cosa va a ser después; el período de pases ya se acaba, sintetizando, que estoy colgado. En la fábrica ya le dijeron a la vieja que ni sueñe que me vayan a esperar. Así que no tendré más remedio que bajar el cogote y apersonarme con ese chitrulo de Urrutia, a ver si me da el puesto en Talleres como me había prometido.

Publicado em Literatura. ligação permanente.

0 Respostas a Puntero Izquierdo

  1. dante diz:

    :~~~~~~~~ ~~~ ~~~ ~ ~ ~~~~ ~~ ~~ ~ ~

  2. Eu não li, mas já conhecia. Hoje, publiquei 3 ou 4 posts sobre Benedetti, mas nada, nada mesmo, sobre futebol.

    Conheces este poema, Cassol?

    Ronald Reagan, a la muerte de un canalla

    OBITUARIO CON HURRAS, de Mario Benedetti

    Vamos a festejarlo
    vengan todos
    los inocentes
    los damnificadoslos que gritan de noche
    los que sueñan de dia
    los que sufren el cuerpo
    los que alojan fantasmas
    los que pisan descalzos
    los que blasfeman y arden
    los pobres congelados
    los que quieren a alguien
    los que nunca se olvidan
    vamos a festejarlo
    vengan todos
    el crápula se ha muerto
    se acabó el alma negra
    el ládron
    el cochino
    se acabó para siempre
    hurra
    que vengan todos
    vamos a festejarlo
    a no decir
    la muerte
    siempre lo borra todo
    todo lo purifica
    cualquier día
    la muerte
    no borra nada
    quedan
    siempre las cicatrices
    hurra
    murió el cretino
    vamos a festejarlo
    a no llorar de vicio
    que lloren sus iguales
    y se traguen sus lágrimas
    se acabó el monstruo prócer
    se acabó para siempre
    vamos a festejarlo
    a no ponermos tibios
    a no creer que éste
    es un muerto cualquiera
    vamos a festerjarlo
    a no volvermos flojos
    a no olvidar que éste
    es un muerto de mierda

  3. Ué, sumiu o comentário do Cassol?

  4. fino diz:

    ahhhhh

    que amor.

  5. fino diz:

    HUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

  6. Eu estava respondendo ao comentário 2 do Cassol, que teve vida efêmera. Fiquei falando sozinho…

  7. mardruck diz:

    Muito foda.

  8. igor diz:

    kakarottos.

  9. dante diz:

    “Entonces ya no vi más, se me subió la calabresa y le quise demostrar al coso ése que cuando quiero sé mover la guinda y me saqué de encima a cuatro o cinco y cuando estuve solo frente al golero le mandé un zapatillazo que te lo vogliodire”

    que troço sensacional.

    SE ME SUBIÓ LA CALABRESA

    ldlsçklfsdçlçkfsd

  10. Leiam A Trégua, que saiu aqui no Brasa recentemente pela Alfaguara. É simplesmente sensacional, e um retrato do quão bom era esse uruguaio. Que vá com Deus.

  11. Junior diz:

    Infelizmente, as pessoas símbolos de uma América Latina corajosa, altiva, e por que não, poética, estão morrendo. Restam muitos poucos. Nada pode impedir isso, mas é absolutamente melancólico.

  12. Jabba diz:

    É realmente uma grande perda para a literatura sul-americana. Li um livro e muitos contos e poesias dele e nunca me decepcionei. Me casei com um um poema musicado dele (Te quiero), mas não vou postar aque eheheheh

  13. Luís Felipe diz:

    o único livro que li do Benedetti foi Gracias por El Fuego, versão pocket da L&PM. É um livro provavelmente datado – duvido que a minha filha compreenda – mas eu gostei muito, pela ambientação e pela sinceridade dos personagens.

    88 anos, né. Algumas horas extras. Fazer o quê, faz parte. Não deixa de ser triste.

  14. fino diz:

    eu sei, mito… hehehe

  15. Junior diz:

    Já que estamos nesse clima latino e a letra da música tem uma citação ao futebol, um clip do mestre León Gieco:

  16. Atilio diz:

    Esse “A trégua” (do comentário 10) tem uma edição pela Brasiliense. Nos sebos, sai por cinco pilas. Não conhecia o conto, agradeço ao Cassol pelo serviço. Achei excelente.

  17. Maurício diz:

    A trégua saiu em edição de bolso pela LP&M.

    Fantástico livro, uma abordagem uruguaia do existencialismo [ui].

    Também está fora do trabalho mais “ideológico” do Benedetti, que eu acho um saco.

    abraço!

  18. Grande Cassolino!!! Belo achado!! Eu não conhecia, como, de resto, ainda não conheço o mínimo suficiente da obra do Benedetti.

Deixe um Comentário

O seu endereço de email não será publicado

Você pode usar estas tags e atributos de HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>